
Hace ya más de un año que decidí dejar de trabajar 8 horas al día a cambio de un sueldo bueno pero estable, para lanzarme a la aventura de emprender.
Hoy vengo a contaros mi experiencia de abandonar la tranquilidad y seguridad de trabajar por un sueldo fijo y las motivaciones para hacerlo.
Durante años, me he pasado horas trabajando para otras personas, dando el 100% de mi, intentando mejorar el servicio y atención al cliente, los procesos...
Mientras yo me volcaba en mejorar el trabajo, el resto de compañeros venían a trabajar por cumplir con sus horas y recibir su sueldo. Vivimos en un mundo donde la gente no trabaja para vivir, sino que viven para trabajar. Este motivo, sumado a la falta de educación financiera, la falta de motivación y de superación, hace el cóctel perfecto para crear plantillas de trabajadores guiados por la desidia, que no tienen la motivación e intención de mejorar en el día a día, de superación y de conseguir mejorar. Y esta falta de actitud es la que cuesta dinero todos los meses a los emprendedores y dueños de pequeñas y medianas empresas. Es muy difícil conseguir a trabajadores que tengan la actitud necesaria no solo para trabajar cada día mejor, sino para sentirse parte del negocio y tener la iniciativa y proactividad necesaria para que un negocio escale.
La decisión.
Tras pasar años trabajando dando lo mejor de mí y destacando por la actitud y proactividad característica de mi personalidad, me ascendieron a encargado dela plantilla. Y me encontré con otro gran problema. El dueño del negocio no me daba las herramientas ni las condiciones necesarias para cuidar bien a la plantilla de trabajadores, exigiendo grandes trabajos con malas condiciones. En ese momento decidí que quería fundar mi propia empresa, dedicada a ayudar tanto a los empresarios como a los empleados. Crear soluciones para que los empresarios tengan menos costes y que a su vez ahorran tiempo y trabajo a los empleados, haciendo que ambas partes tengan mejor ambiente laboral y condiciones.
BAI Business.
De esa idea de ayudar a las empresas tras pasar más de 10 años trabajando como empleado y como encargado, surgió la idea de BAI Business. Una plataforma donde voy construyendo y añadiendo todas las herramientas que una empresa puede necesitar, por un precio fijo que no sube según vamos añadiendo herramientas desarrolladas. En un mundo donde cada sistema cuesta cada vez más dinero y donde cualquier empresa que dice ayudarte lo que más le interesa es tu dinero, fundé BAI. A día de hoy, los negocios que forman parte de la comunidad de BAI dan feedback diario de sus necesidades y dificultades, para que nosotros desarrollemos día a día soluciones que hacen la vida más rápida y eficiente a las empresas. Pertenecer a BAI no es solo tener una plataforma de gestión, por un precio que no crece exponencialmente según vas integrando más soluciones, consiste en pertenecer a una comunidad de empresas que se automejoran con el tiempo, creciendo todas juntas, en un ambiente de apoyo y progresión.